Para sobrellevar el resultado de las elecciones

zOii EhL gAnAd0oOr LOLCon lo romántico e iluso que soy, creo en las instituciones. Creo en cierto sistema. Me gusta pensar bien de la gente, a pesar de mi tendencia de que todos me caigan mal. Me gusta creer en la honestidad de las personas. Así que permítanme desahogarme.

El día de hoy, terminadas las elecciones presidenciales de nuestra nación, los resultados preliminares arrojan como virtual ganador al único candidato por quien no conozco UNA SOLA PERSONA que haya votado. Y no es por nada, pero conozco un friego de gente. Es más, no conozco a nadie que conozca a alguien que fuera a votar por él. Pero bueh, el voto es libre y secreto, ¿no?

Y verán, la mayoría del país (un sesenta por ciento, más o menos) nos dividimos -básicamente- entre dos opciones, una que mostraba cierta continuidad a lo ya hecho durante 12 años en nuestro país, con el contra de todo lo que venía arrastrando ésta gestión (daños colaterales de la guerra al narcotráfico, o como lo quieran ver). Otra opción nueva, con gente que ha dado resultados y propuestas nuevas, tal vez demasiado utópicas o que llegaron a alienar a muchos votantes inteligentes justamente por lo bien que sonaban. Y claro, con la incertidumbre de no haber tenido un gobierno con esa tendencia política, jamás de los jamases en México.

Y tal vez ahí estuvo el problema. En no darnos cuenta del “enemigo a vencer” o del “mal mayor” que se avecinaba, en que los votantes inteligentes de nuestro país (y creo que todos sabemos a qué me refiero, no es por ser elitista pero habemos votantes informados y educados sobre lo que está en juego) nunca nos pusimos de acuerdo, nos enfocamos a criticar, atacar, burlarnos, hacernos comediantes temporales en Twitter y Facebook. Yo lo reconozco, así como dos de los cuatro (ja, cuatro) candidatos a la presidencia de la república reconocieron su derrota con menos del 20% de votos capturados.

Cuando yo era chavito y básicamente me valía gorro la política, el Partido Revolucionario Institucional eran “los malos del cuento”. Recuerdo que en el 2000, cuando yo aún no tenía edad para votar, nuestros padres nos juntaron después de las elecciones para contarnos de lo importante que era el triunfo del Partido Acción Nacional en aquél entonces. Después de 70 años, el pueblo estaba botando al PRI del gobierno nacional. Era todo un acontecimiento. A doce años de ese acontecimiento, y dados los resultados preliminares, parece que el pueblo quiere darle una vez más la oportunidad a un partido que, en gestiones pasadas, ha dejado el país hecho una piltrafa (y no les voy a poner pruebas, venga, lean, investigen, caraxo, GOOGLEEN de ser necesario).

¿Qué nos queda a la mayoría del país, a los que no queremos al gobierno que tendremos? No mucho, y casualmente nada diferente a los años anteriores. Levantarnos mañana a trabajar, a buscar cumplir nuestros objetivos personales, y aquellos que beneficien a los nuestros. Echarle (y perdónenme el cliché) todas las ganas del mundo a lo que hacemos. Ser mejores personas. Tratar a los demás como queremos ser tratados, con respeto, con humildad, con civilidad, con coherencia, con afabilidad. Si alguien más no nos trata de esa manera, no vale la pena nuestra atención, no la gastemos en él/ella/eso. Vamos a ser mejores mexicanos, vamos a poner nuestra parte para hacer un mejor país, vamos a mantener la cara en alto. El gobierno que nos toque nos va a facilitar o dificultar las cosas, pero no va a cambiar lo que buscamos. Eso lo definimos nosotros y solamente nosotros.

Y nada. Ojalá que los candidatos que se quedaron cortos en ésta ocasión tengan el civismo de aceptar los resultados finales. Que den un ejemplo de democracia.

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4 responses to “Para sobrellevar el resultado de las elecciones”

  1. Tich says :

    Yei-yei el institucional.

    • JJ87 says :

      “Yooo nooo creooo en el sistemaaaaah!”. Jaja. Es como gritar “árbitro vendido” cada que pierde el equipo que querías que ganara.

  2. Ángel Viñas (@LicChimps) says :

    Tu penúltimo párrafo engloba muy bien mi sentir y lo que debemos hacer en lugar del clásico “Ya ganó éste, ya valió madre todo, TODO”. Y sí, nos dividimos, no hicimos más que actuar “desde el asiento”, no nos concentramos en dialogar unos con otros lo que realmente queríamos para el futuro, el México que queríamos compartir. Simplemente todo fue “NO EPN”, pero nunca nos detuvimos a pensar a quién queríamos.

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